Antes de hablar de pintura, hay que mirar el soporte
Dos pisos con los mismos metros pueden exigir trabajos diferentes. En uno basta con reparar pequeños roces; en otro hay que fijar zonas que se deshacen, tapar un color intenso o tratar manchas. Por eso conviene medir paredes y techos y revisar su estado antes de cerrar una cifra.
Vivienda vacía, habitada o recién reformada
Una casa vacía permite avanzar sin mover mobiliario. En una habitada, la protección y el orden de las estancias forman parte del trabajo. Si se ha reformado, el yeso o la pasta nuevos pueden absorber la pintura de manera desigual: la imprimación ayuda a uniformar la superficie.
Lo que debería quedar por escrito
Comprueba que el presupuesto identifica los metros, las superficies incluidas, el producto y acabado, las manos previstas, la preparación y la limpieza. Si aparece un problema oculto, cualquier cambio debe consultarse antes de ejecutarlo. Puedes consultar la guía de precios para pintar un piso y pedir una valoración para tu caso.